domingo, noviembre 19, 2006

TAN TRISTE COMO ELLA



Para Martha Canfield

Querida Tan triste:

Comprendo, a pesar de ligaduras indecibles e innumerables, que llegó el momento de agradecernos la intimidad de los últimos meses y decirnos adiós. Todas las ventajas serán tuyas. Creo que nunca nos entendimos de veras; acepto mi culpa, la responsabilidad y el fracaso. Intento excusarme –sólo para nosotros, claro- invocando la dificultad que impone navegar entre dos aguas durante X páginas. Acepto también, como merecidos, los momentos dichosos. En todo caso, perdón. Nunca miré de frente tu cara, nunca te mostré la mía.

J.C.O.

viernes, noviembre 03, 2006

CARTA A SU NOVIA

Guadalajara, Jal. Octubre de 1944.


Clara Angelina Aparicio Reyes:
Hoy que vine de ti, sostenido a tu sombra, he mirado la noche. He mirado las nubes en la noche como lágrimas alrededor de la luna clara; los árboles oscuros, las estrellas blancas.
Hoy he visto cómo por todas partes la noche era muy alta. Y me detuve a mirarla como se detiene el que descansa.
Hoy se murió el amor por un instante y creí que yo también agonizaba.
Fue a la hora en que diste con tus manos aquel golpe en la mitad de mi alma.
Y que dijiste: tres años, como si fuera tan larga la esperanza.
Hoy caminé despacio pensando en tus palabras.
Oyendo los ruidos del pájaro que duerme y los ruidos del ansia.
Del ansia que nos mancha la congoja de no poder ser omnipotentes para labrar una piedad dentro de otra alma.
Con todo, tres años no son nada. No son nada para los muertos, ni para los que han asesinado lo que aman.
Tres años son, Clara, como querer cortar con nuestras manos un hilito de agua.
Y en esperar que pasen los tres años, el tiempo nunca pasa.
Hoy que vine de ti, sostenido a tu sombra, me puse a mirar mi soledad y la encontré más sola.

Juan Rulfo.

Libro: Aire de la Colina (cartas a Clara) Juan Rulfo.

http://concienciapersonal.blogspot.com/

jueves, junio 22, 2006

(sin título). Autor: Cori

Que a veces digo cosas que no quiero decir y hago las cosas que digo…
Sin querer, a veces, procuro con avidez intencionalidad mi propia desdicha, mi anhelada infelicidad.

Que a veces no quiero pensar para no gastar mi valioso río de palabras en la fugaz vitalidad del tiempo, efímero como sus soldados caminases que sin dudar se lanzan al vacío de extrañarte.

Malo- bueno, bueno- malo y así te pienso entre sílabas perdidas de tus intensos ojos lejanos… Callados, llaman al consenso de mi cuerpo que irremediablemente te revive con la fuerza de mis ganas.

Hadas, musas, vientos o mariposas. ¿Quiénes? ¿Quiénes habrán sido?
Han erigido el calor de tu cuerpo como mi próxima parada para morir en tus cabellos con sonrisas dibujadas…

Te pienso y digo, te hago y vuelvo a decir. No me canso de construirte, de armar tu peligrosa anatomía en la dimensión que separa el tiempo y el espacio, el ensueño impalpable de tenerte a mi lado.

Matices y líneas dibujan tus relieves sobre mi territorio.
Así, tan imponente, intempestivamente te apoderas de mi espacio… para luego esfumarte en lo incierto, castigarme con los azotes del látigo de tu omnipresente ausencia, de tu terrible carencia.

Te vi, estabas frente a mí y me repetías que no llorara.
Apoyaste con fuerza tu mano en mi rostro y mis lágrimas humedecieron nuestro encuentro.

A veces digo cosas que no quiero decir y hago las cosas que digo…

Deslizaste tu mano y paraste en mi quijada, luego, te dedicaste a desintegrarte…

¡¿Cómo desearte más?!
A veces digo cosas que no quiero…
A veces; también las hago…

Maniquí de mis deseos te sigo esperando hoy más que nunca…
Porque el día de hoy más que nunca te avivo en el placer de vivir de ilusiones.

Recuerdos que hice míos sin tenerlos, que se fusionaron con el antojo de mis sueños en el capricho de haberte tenido y en la realidad de alcanzarte; aunque sea un día. Sí, y ése mismo te pondré mi nombre, arrancaré tu etiqueta, te fijaré en mi inventario y borraré el precio para devenirte una de mis más consentidas pertenencias, para que pases al staff de mis tesoros.

UPS! A veces, SÓLO A VECES, digo cosas que no quiero…

Y también; terminaré por hacerlas… 143, CORI.



© Corina Fernández, Venezuela

sábado, junio 10, 2006

Virginia Woolf



A VITA SACKVILLE-WEST

The Hogarth Press,

52 Tavistock Square, W.C.1

Martes 2 de febrero de 1926

(...)

Ahora debo terminar esta carta. Y no he dicho mucho de nada ni te he dado una idea de las altísimas y aterradoras olas y los profundos pozos infernales que asciendo y desciendo en pocos días. Como todos. Subimos y bajamos violenta, incesantemente, y me siento algo avergonzada, ahora que trato de escribirlo, de ver qué minúsculo egoísmo hay en el fondo de todo eso, por lo menos en mi caso: que no puedo escribir mi novela, que debo salir a tomar el té, que tendría que comprar un sombrero. Ah, pero también está Vita. Quererla no es un egoísmo minúsculo.

¿Sabes que esta mañana sufrí un verdadero golpe de decepción? Estaba segura de que tendría una carta tuya, la abrí, y en su lugar encontré una carta de una mujer (Ethel Pye) que hace diez años se sentó frente a mí en un ómnibus azul y que ahora quiere venir a hacer un busto mío. Pero la adulación implícita me enfadó tanto, que otra vez estuve maldiciendo: no hay intimidad, siempre hay gente que viene y no hay carta tuya. ¿Por qué no? Sólo una nota desde Dover y un gemido salvaje melancólico adorable desde Trieste*.

Y tampoco ninguna fotografía.

Adiós, queridísima criatura lanuda.

Tuya, V. W.

* "Es increíble lo esencial que te has vuelto para mí... Maldita seas, criatura mimada. No conseguiré que me ames más traicionándome así", Vita a Virginia, desde Trieste, 21 de enero de 1926.

miércoles, junio 07, 2006

Texto de medianoche

"quiero darte un beso así, con los labios todos deshollejados como los tengo ahora, de tanto sol y playa... Un beso apasionado, en donde no quede espacio para nada más que el aire que va a pasar triunfante a través de nuestras bocas y lenguas que estarán totalmente absortas en lo suyo y totalmente ausentes del mundo y por instantes hasta separadas de nosotros, dedicadas únicamente a recrearse y a enredarse las unas en las otras. Puedes besarme el tiempo que quieras y como quieras, si quieres puedes morder también, no importa, usaré tu saliva como siempre la he usado ya que constaté que tiene poderes cicatrizantes, además de que los besos rojos a borbotones parecen ser tu delirio desde que tuve la fiel ocurrencia de decirte que me erizabas cada vez que mordías con absoluta pasión mi labio inferior, y la piel, los poros, el sexo y todas las partes de mi cuerpo que fueran susceptibles de abrirse, ensancharse, erectarse y dilatarse lo estaban que rato, mucho antes que comenzaras a murmurar mi nombre sobre mí y yo absorbiera con idéntica pasión el primer rumor de tus labios que atesoro muy adentro desde entonces.
Te propongo hacer algo diferente esta noche: ¿por qué no dejar los sentidos y lo que provocan para otra ocasión más sublime donde la razón sea más universal y menos terrena que ésta? Es decir: ¿por qué no somos lo suficientemente salvajes esta noche y prescindimos de todo ese protocolo odioso del holacómoestásamorteesperaba, y nada más llegar lo sustituimos por un lacónico pero determinante "ven acá..." y nos matamos de amor allí mismo? además te digo algo, es sábado, y apenas han marcado las 00:00 hrs. de un naciente domingo. Hay todo un fin de semana por delante.
ven, que te espero. "
De un proyecto erótico dormido, © MCG

lunes, mayo 22, 2006

Palabras de amor




Mariana Cabot fue la ganadora en el año 2000 del Concurso de Cartas de Amor Mont Blanc, de allí su estrella la acompañó hasta adquirir una beca e irse a España a estudiar canto lírico. En esta noche reciente del concurso (2006), formó parte del show que amenizó el evento y de todas las canciones que interpretó la que más me gustó fue Palabras de Amor (Paraules D'amor). No tengo la voz de Mariana, pero sí de Serrat, y sus palabras de amor son inconfundibles. Se las dedico aquí en homenaje a Mariana quien nos acompañó con su exquisito performance aquella noche de nervios con una estupenda voz y una música inolvidable.
fotos © Nancy Urosa

viernes, mayo 19, 2006

Concurso Cartas de Amor Mont Blanc - Segundo Lugar

Mi amada Celia(mor):

Me produces sensaciones tan intensas y profundamente sentidas que me generas palabras y palabras… deseos de caricias de esas tibias, de esas que no quieren dejar la cobija, de esas que se buscan en la oscuridad de la noche, como el ruego al creador por más vida, por otra oportunidad.

Caricias en el destello del amanecer, marcadas por el tintineo del despertador, de esas que culminan en baño a dúo, esa lluvia preparada para la tibieza de la piel, para la belleza del encuentro, esa que deja puertas afuera al frío y nos envuelve en el calor del día que iniciamos.

Me produces tiernos pensamientos, de esos que se vuelcan a la flor como estrella terrestre, obsequio insólito que quiebra el verde de la selva. Me generas sensaciones de hombre, de esas que violentan mi naturaleza e irrumpen en mi cuerpo como fuego intenso calmado por el abrevadero de tu centro anhelante de mujer.

Me generas ganas de inicio, de continuar, de posibilidad. Te imagino hermosa, amante y amada, cariñosa y deleitada en la copa de la noche, en el arroparse por el frío que genera la desnudez que se quiere porque se sabe caricia y roce de tu piel en la mía, de la mía en la tuya, que son una sola al rato, que se confunden en lo que somos.

Me ayudas a encontrarme en esas mañanas sin lentes, en esos palpares de mesita de noche aún de madrugada, cuando en el templo de nuestro tálamo me buscas el hombro para acomodar el resto de tu sueño, para acompasarlo al mío que es contigo despierto.

Me sorprendes con la taza plena de café despertador, ese que hace que el estómago se acuerde que existe el cuerpo como ente, como iglesia que debe ser llenada de fieles, ya que de religiosidad estamos cubiertos desde anoche, en ese momento en que los cuerpos los bautizamos en las aguas profundas del amarnos.

Tu Max
Caracas, 11 de octubre de 2005.


Max Romer Pieretti
Caraqueño, es decir, urbano por definición. Poeta de mediodía. Cantor de ducha. Profesor por provocación. Licenciado y Doctor en Comunicación Social por estudios. Director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello por ocupación. Consultor de Comunicaciones por digitación.