Que a veces digo cosas que no quiero decir y hago las cosas que digo…
Sin querer, a veces, procuro con avidez intencionalidad mi propia desdicha, mi anhelada infelicidad.
Que a veces no quiero pensar para no gastar mi valioso río de palabras en la fugaz vitalidad del tiempo, efímero como sus soldados caminases que sin dudar se lanzan al vacío de extrañarte.
Malo- bueno, bueno- malo y así te pienso entre sílabas perdidas de tus intensos ojos lejanos… Callados, llaman al consenso de mi cuerpo que irremediablemente te revive con la fuerza de mis ganas.
Hadas, musas, vientos o mariposas. ¿Quiénes? ¿Quiénes habrán sido?
Han erigido el calor de tu cuerpo como mi próxima parada para morir en tus cabellos con sonrisas dibujadas…
Te pienso y digo, te hago y vuelvo a decir. No me canso de construirte, de armar tu peligrosa anatomía en la dimensión que separa el tiempo y el espacio, el ensueño impalpable de tenerte a mi lado.
Matices y líneas dibujan tus relieves sobre mi territorio.
Así, tan imponente, intempestivamente te apoderas de mi espacio… para luego esfumarte en lo incierto, castigarme con los azotes del látigo de tu omnipresente ausencia, de tu terrible carencia.
Te vi, estabas frente a mí y me repetías que no llorara.
Apoyaste con fuerza tu mano en mi rostro y mis lágrimas humedecieron nuestro encuentro.
A veces digo cosas que no quiero decir y hago las cosas que digo…
Deslizaste tu mano y paraste en mi quijada, luego, te dedicaste a desintegrarte…
¡¿Cómo desearte más?!
A veces digo cosas que no quiero…
A veces; también las hago…
Maniquí de mis deseos te sigo esperando hoy más que nunca…
Porque el día de hoy más que nunca te avivo en el placer de vivir de ilusiones.
Recuerdos que hice míos sin tenerlos, que se fusionaron con el antojo de mis sueños en el capricho de haberte tenido y en la realidad de alcanzarte; aunque sea un día. Sí, y ése mismo te pondré mi nombre, arrancaré tu etiqueta, te fijaré en mi inventario y borraré el precio para devenirte una de mis más consentidas pertenencias, para que pases al staff de mis tesoros.
UPS! A veces, SÓLO A VECES, digo cosas que no quiero…
Y también; terminaré por hacerlas… 143, CORI.
© Corina Fernández, Venezuela